(Narrado por Lillian)
Después de enfrentar al Cambiacuentos, terminamos separadas, porque 8 lograron seguir juntas y nosotras 4 terminamos en distintos lugares, por alguna extraña razón terminé en mi Reino, Floros, sin embargo, cuando busco convocar un portal para regresar a la Tierra, se genera una especie de campo de energía que me expulsa, como si me estuviera diciendo que no estoy lista para regresar allá. Mientras intento, también me voy dando cuenta de que hay algo en este mundo, a medida que voy estudiando más y más, cuando en eso, dentro de la Biblioteca Imperial, encuentro un rollo que está bajo llave, está algo difícil el primer idioma de Floros, pero logro abrir ese cilindro y al verlo, descubro algo que habían ocultado desde hace milenios, la historia de las dos principales civilizaciones de Chlorelia, una tecnológicamente avanzada, que buscaba expandirse y dominar sin importar las consecuencias y otra mas pacifista, amante de la naturaleza, ambas vivían continuamente en conflicto, cuando la tecnología amenazó con toda la existencia del mundo, los pacifistas recurrieron a una misteriosa mujer, que les concedió el fin del conflicto, pero causando que la naturaleza destruyera todo a su paso, borrando todo rastro de tecnología, y desde entonces por remordimiento, renunciaron a la guerra, solamente viviendo de lo que cultivamos y de lo que la naturaleza nos da, cuando estaba leyendo, me interrumpe Narciso, uno de mis súbditos, y me dijo que esos escritos estaban prohibidos, por algo los restringieron para todos, que ni siquiera las reinas podíamos verlos, solo me limité a decirle que necesito volver a la Tierra, aunque yo sea la reina aquí, y sentí una extraña pulsación en la cabeza, como si algo o alguien me estuviera llamando, toqué una de las raíces del Primer Árbol, y sentí la presencia de algo maligno, muy poderoso, estaba en un templo color negro, Narciso insistió en que ese templo esta prohibido, pocos han ido y ninguno ha vuelto, y aparte está en una isla con arboles negros que forman una barrera que hunde barcos, le llaman la Isla de la Locura Negra, dicen que enloquecen quienes van ahí y mueren, yo tengo que ir es necesario, hay algo ahí que me llama y de ser posible volver a la Tierra. Ordené que prepararan un barco a ese rumbo, aunque se mostraron con mucho miedo, insistí y me llevaron allá, espero estar lista para lo que haya ahí.
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